Guia de Anunciantes

Click for Buenos Aires, Argentina Forecast Histora de los Barrios

Correo de Lectores

Gotias Varias

Textos para leer y meditar

Humor en la Terraza

Naturalmente Mascotas

El cuento
del mes

 

 

DIARIO DE UNA INVESTIGACIÓ

 

No había finalizado mi trabajo de laboratorio sobre si la mitosis celular es proporcional  a la propina que le dejamos a Ramón en “La Biela” cuando el Dr. Rodrovitz me llamó a su depacho. Mientras espantaba codornices que tiene en su oficina me dispuse a escucharlo (Está llevando a cabo un experimento que consiste en hacerles escuchar discos de Pocho, la pantera, a los animales, hasta que -al bordel del hastío- incrementen el tamaño de sus huevos).

No noté la presencia de dos personas hasta que una de ellas apagó su cigarrillo en mi mejilla. Fue entonces cuando el Dr. Rodrovitz me presentó al Dr. Vienbrauerñ, afamado investigador suizo y autor del celebrado trabajo “Como matar el aburrimiento con la indiferencia”.

Mientras despegaba la colilla que el había apoyado en mi mejilla supe que no nos llevaríamos bien. Es mas, supe que no nos llevaríamos. En eso cavilaba cuando me es presentada la segunda persona presente en la habitación: la bioquímica mas hermosa que he visto entre las pipetas. Era la Dra. Hilde Vigler, quien tenía la particularidad de tener un ojo verde y otro a su lado. Dueña de un hermoso y bien contorneado cuerpo que su guardapolvo no ocultaba. Particularmente porque no tenía el guardapolvo puesto. Megavatios de pasión corrieron por mis dedos cuando le estreché la mano. En verdad, fue una descarga eléctrica de un dispositivo de bromas que ella tenía en la suya. Si bien caí retorcido por el dolor al suelo, lo tomé como un gesto de amistad por parte de ella. Enseguida intuí que Cupido estaba haciendo de las suyas.

Poco después, cuando una codorniz inquieta comenzaba a treparse por mi pierna y por debajo del pantalón, el Dr. Rodrovitz nos comentó que juntos trabajaríamos en una gran investigación. Ya la codorniz llegaba a la rodilla cuando dijo que nuestro presupuesto era ilimitado. Orillaba el animal la mitad de mi muslo cuando nos pedía, eso sí, resultados satisfactorios. Finalmente, cuando la codorniz intentaba con su pico levantar un costado de mi calzoncillo, el  Dr. Rodrovitz nos despidió y nos deseó buena suerte.

15 de abril, 1600 GMT - He decidido llevar un diario de nuestra investigación.

16 de abril, 1100 GMT - Ayer comencé a llevar un diario de la investigación.

17 de abril, 0900 GMT - Cumplo ya dos días de llevar un diario.

18 de abril, 1345 GMT - Descubrí a la Dra. Vigler espiando mi diario. No entiendo porque salió del laboratorio a las carcajadas.

20 de abril, 1530 GMT - El Dr. Vienbrauer ha optado por no apagar mas sus cigarrillos en mi mejilla. Ahora vacía su pipa sobre mi cabeza. Creo que es un acto de estima de su parte. Supongo que es porque lo ayuddé a recoger los virus que se le cayeron al suelo cuando tropezó esta mañana.

22 de abril, 0400 GMT - No tenía sueño y vine al laboratorio. Sorprendí al sereno mirando por un microscopio y acariciándose la entrepierna. Creo que sería interesante investigar que hacen los virus de noche.

25 de abril, 1820 GMT - La Dra. Vigler me sigue fascinando. Y estoy completamente seguro que ella está profundamente enamorada de mí. Esta mañana me invitó con un café y le noté un gusto raro. Al café. Mientras lo tomaba, ella sonreía enigmaticamente. Escribo esto en el baño donde estoy desde entonces.

27 de abril, 1450 GMT - Nuestra investigación se encuentra avanzada. Creo que finalmente vamos a saber que estamos investigando. El Dr. Vienbrauer ha dejado de vaciar su pipa en mi cabeza. Ha vuelto a aplastar sus cigarrillos en mi mejilla. Creo que sospecha de mi relación amorosa con la Dr. Vigler.

3 de mayo, 1120 GMT - Hace una semana que estamos muy atareados. Ya estamos sobre el final de la investigación. La Dra. Vigler está profundamente rendida a mis pies. Por primera vez, desde que iniciamos el trabajo, me dijo “Buen día”.

5 de mayo, 1700 GMT - Nuestro trabajo ha sido coronado por el éxito. Triunfamos. Hemos tenido éxito. Logramos arrinconar al virus. Pero pidió “gancho, el que me toca es un chando.”

 


Copyright©2001 - 2004 Claramente® - Buenos Aires - Argentina - claramente@claramente.com.ar
Reservados todos los derechos - Última actualización; viernes, 09 de abril de 2010

Clara Mente es integrante del Registro de Medios Vecinales de Comunicación de la Ciudad de Buenos Aires.

Optimizado para visualizar en 800x600
en Internet Explorer 5.0 ó superiores