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REGLAS BÁSICAS PARA ADIESTRAR A NUESTRO CACHORRO

 

A menudo, el adiestramiento es visto como una actividad un poco aparte que le imparte el dueño a su perro. De hecho, el adiestramiento puede ser valioso para ambos, sirviendo para estrechar la relación entre el perro y el dueño. Un perro que esté adiestrado es menos probable que corra salvajemente a través de la carretera, en sentido contrario a los coches, que un perro que no esté adiestrado. Los perros son animales de jauría que cuidan de su líder y son capaces de entrenar de firme; con las razas; con las razas más dominantes, sobre todo, evitaremos problemas conductistas, ya que el perro reconocerá su papel subordinado y no discutirá la posición de su dueño. Por lo tanto, está claro que para conseguir el mayor placer de ser propietario de un perro, debe adiestrarle bien desde el principio. Los perros jóvenes son más sensibles al adiestramiento y éste puede empezar tan pronto como el cachorro llegue a casa.

Existen ciertas normas de conducta básicas que el perro debe aprender. Ante todo debe inculcársele limpieza, enseñándole a salir fuera cuando quiera hacer sus necesidades. Dentro de la casa debe aprender a no estropear los muebles ni saltar por encima de las camas. El perro joven debe responder a su nombre y saber reconocer a los miembros de la familia sin mostrarse agresivo ni con ellos ni con las visitas.

Fuera de la casa, el perro joven debe aprender a volver cuando se le llama, pasear debidamente con una correa sin tirar de ella, quedarse sentado cuando se le ordene y no enfrentarse con otros perros.

ADIESTRAMIENTO BÁSICO

El que el adiestramiento tenga éxito depende de una larga serie de repeticiones y de elogiarle cuando una orden ha sido obedecida correctamente.

1. ANDAR JUNTO AL DUEÑO

Ataremos al perro con una correa regulable, de dos metros de longitud, y paulatinamente le enseñaremos a andar junto a nosotros sea cual sea el ritmo o la dirección del paso.

La posición de partida es siempre la misma: a la izquierda. El perro, pues, está sujeto lo más corto posible y a la izquierda de su amo. Nos situaremos de forma que a la izquierda del perro haya un muro o pared que seguiremos para impedir que el animal se aleje. En el caso de que quiera hacerlo presionaremos su cuerpo con la rodilla contra la pared sin detener la marcha. Seguramente, por muy dócil que sea nuestro perro, intentará adelantarnos o retroceder. En estos casos actuaremos de la siguiente forma:

* Si se adelanta colocaremos nuestro pie derecho en la ingle, cruzándolo por detrás de nuestra pierna izquierda, con el fin de trabar su paso.

* Si se atrasa, efectuaremos un simple tirón sobre la correa, hasta conseguir que su morro venga a la misma altura de nuestras rodillas.

No debemos obligar al perro mediante tirones, gritos o enfados. Se necesita paciencia, cariño y "tozudez". Si el perro intuye que tiene posibilidades de eludir la orden lo intentará siempre. La voz de mando ha de ser una sola. La palabra "FUSS", que aplicaremos en este caso, será dicha al principio del ejercicio y sólo una vez, ya que no debemos acostumbrar al animal a obedecer a la segunda o tercera voz.

El perro debe saber que cuando empieza el ejercicio está sometido a obedecer hasta que acaben las órdenes y consiga su recompensa. Una buena medida es atar al can con la correa sólo durante el ejercicio para que relacione la correa con la obediencia. Las clases no durarán más de media hora. Una buena distribución es media hora por la mañana y media por la tarde. Luego podrá jugar, saltar... Se aconseja que la recompensa no sea siempre una golosina (carne, galletas), pues no puede existir un perro en forma si come a todas horas. Con algún juguete y demostrarle nuestro cariño le basta y le sobra para su entrega total.

2. ORDEN DE SENTARSE

Una vez habituado nuestro can a seguirnos, le enseñaremos a sentarse. El método más conocido era el de presionar con la mano el lomo del animal hasta que se éste se sentase. Existe un método más efectivo pero requiere cierta práctica. Situando al perro a nuestra izquierda, como es habitual, procederemos (igual que hicimos cuando le enseñamos "fuss") a presionar la grupa del animal con el pie derecho, de forma que éste no sabe qué es lo que ha producido la presión, ya que no ve, como en el método anterior, nuestra mano. Esta presión irá acompañada de la palabra "SITZ". Una vez se haya sentado nos alejaremos obligándole a quedarse quieto y sentado. Seguramente intentará levantarse, así es que necesitaremos grandes dosis de paciencia. No hay que desilusionarse si el primer día no responde, seguramente el segundo, cuando haya olvidado las presiones del primer momento de clase, nos dará la sorpresa de obedecer.

Con el tiempo el animal se acostumbrará al ejercicio y podremos alejarnos cada vez más hasta darle la espalda.

3. ORDEN DE ECHARSE

Si queremos enseñar a nuestro amigo a echarse, la palabra que utilizaremos es "PLATZ". Para este ejercicio, una vez colocado el perro a nuestra izquierda, pasaremos la correa por delante de nuestro pie izquierdo, y a la voz de "platz" presionaremos con el pie sobre ella hasta obligarle a que se eche. No hay que hacerlo violentamente, pues el ejercicio consiste en mantener la cabeza erguida y las patas paralelas, no en aplastar en el suelo el cuerpo y la cabeza. Si intenta levantar el trasero presionaremos con la mano en el lomo sin violencia, siempre tranquilizándolo. Recordemos que no debemos felicitarlo en posición echado si hace bien el ejercicio, pues tenderá a levantarse buscando la mano que le acaricia. Cuando haya efectuado la orden le diremos que se siente y entonces lo premiaremos.

Una vez echado debemos enseñarle a permanecer quieto, por lo tanto nos alejaremos "tranquilamente" dándole la espalda. Digo "tranquilamente" porque la fina percepción canina capta el nerviosismo o la inseguridad de su amo y no obedece de la misma forma. Es aconsejable contar con la ayuda de uno o dos amigos para que, una vez dada la orden de echarse, pasen por su lado haciendo ruido y moviendo objetos. El perro tiene que hacer caso omiso de ellos.

6. SALTAR A LA ORDEN

Este ejercicio no es, obviamente, para enseñar al perro a saltar porque evidentemente sabe hacerlo. Se pretende acostumbrarle a saltar a la orden.

Comenzaremos con alturas pequeñas. Atado el perro a la correa y situado a nuestra izquierda, empezaremos una pequeña carrera y al llegar al obstáculo saltaremos emitiendo la palabra "HOP". El can forzosamente saltará también. Repetiremos el ejercicio varias veces. Cuando veamos que haya asimilado la orden, repetiremos el ejercicio con la correa suelta y obligándolo a saltar sin nosotros. Si no obedece nos situaremos detrás de la valla llamándolo y tirando de la correa. Una vez haya saltado le recompensaremos no con golosinas sino dando algunos saltos por el campo o con su juguete favorito.

 


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Reservados todos los derechos - Última actualización; sábado, 01 de julio de 2006

Clara Mente es integrante del Registro de Medios Vecinales de Comunicación de la Ciudad de Buenos Aires.

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